Historias del viejo Madrid: La pradera de San Isidro

Año tras año, cada 15 de mayo, Madrid se engalana para celebrar el día de su patrón, San Isidro, aunque las tradiciones van cambiando por el paso del tiempo, pero la Romería a la Pradera del Santo, que actualmente esta integrada en el casco urbano de Madrid, continua celebrándose como marca la tradición y se continua bebiendo el agua de la fuente del santo, acudiendo a la Ermita del Santo, o comiendo las famosas rosquillas.

Pero también nos vincula a estas historias del Viejo Madrid, ya que la pradera esta muy relacionada con varios pasajes de la vida de San Isidro. Historias que forman parte de una tradición popular, que se iba pasando generación tras generación pero que van cayendo en el olvido. Historias donde se juntan los hechos históricos con leyendas y tradiciones.

En esta pradera San Isidro hizo brotar el agua de la fuente con poderes curativos. El agua proviene de un manantial cercano, que nace a la izquierda de la ermita. Desde el año 1407 existe documentado un Viaje de Agua que llegaba hasta la Fuente del Puente de Toledo. El Reglamento para la distribución de aguas (1872), indica que los Jardines de el Cementerio de San Isidro se riegan con agua de manantial, extraída por una maquina localizada junto a la Ermita de San Isidro. Actualmente el agua de la fuente procede del manantial, aunque el agua es depurada por la Depuradora del Ayuntamiento de Madrid.

Probablemente el nombre de Madrid, tiene relación con la riqueza de agua, ya que contaba con una enorme riqueza de agua freática, que recorría el subsuelo de Madrid. Desde la antigüedad el suministro de agua se había organizado mediante un sistema denominado “Viajes de Agua”, que básicamente consistía en galerías subterráneas que transportaban el agua proveniente de arroyos de la Sierra de Guadarrama, a la ciudad, y eran distribuidas, mediante fuentes, por los aguadores que recogían el agua y la transportaba a las casas. A medida que aumentaba la población se tuvo que recurrir a las aguas subterráneas de Madrid, y se fueron construyendo nuevos canales, fenómeno que se noto sobre todo cuando se traslado la Corte a Madrid. Algunos de estos canales superan los 14 kilómetros de longitud. Este sistema fue empleado en Madrid hasta la inauguración del Canal de Isabel II, el 24 de junio de 1858, a consecuencia de un Real Decreto firmado por Isabel II, el 18 de junio de 1851, en el que se decretaba que se realizara las obras necesarias para el abastecimiento de aguas de Madrid.

En la zona superior de la Fuente se encuentra un relieve del siglo XVIII, que representa un cuadro de Carreño que realizó para la Capilla de San Isidro, que reproduce el milagro de la fuente.

Bajo este relieve se encuentran diversas inscripciones referentes a los milagros de la fuente. Según la tradición esta es la fuente que hizo manar este labrador, a comienzos del siglo XII, cuando golpeó una roca mientras trabajaba los campos de su patrón Vargas. Junto a ella se construyó, en la Edad Media, un modesto oratorio, que imitaba una humilde casa de planta cuadrada. El rumor del poder curativo de esta fuente milagrosa, que sanaba a todo aquel que bebiera de sus aguas se fue extendiendo, por la entonces modesta villa de Madrid, y pronto se convirtió en un centro de peregrinación.

Popularmente se piensa que Isabel la Católica, a finales del siglo XV, fue una de estas peregrinas, que fue atacada por un oso, aunque la reina logro acabar con la vida del animal. Hecho anecdótico ,que recuerda, que aunque en la actualidad este lugar este integrado en el casco urbano de Madrid, la urbanización de la zona, no comenzó hasta bien entrado el siglo XX, y que hasta entonces se consideraba estos lugares como del extrarradio de Madrid.

Y que no tiene nada que ver este Madrid del siglo XXI, con el Madrid de finales del XI y principios del XII, cuando era una pequeña villa denominada Mayrit, fundada unos siglos antes cuando el Emir de Córdoba, Mohammed I, en torno al año 852, por su posición estratégica decide crear una pequeña fortaleza con un alcázar (el actual Palacio Real), que fue conquistada por Alfonso VI, en el año 1083.

Tradicionalmente se considera que San Isidro nació en el año 1082, en el arrabal cristiano de San Andrés, era hijo de labriegos por lo que ayudaría a sus padres a trabajar en el campo. Isidro queda huérfano y para poder sobrevivir comienza a trabajar como jornalero para los Vera, aunque a lo largo de su existencia tuvo varios patronos.  

Yüsuf Ben Tasüfin, el Emir del Imperio Almorávide al Norte de África, desembarca en Algeciras en el año 1086, derrotando a Alfonso VI en Zalacá. Desembarca por tercera vez en el año 1090, fracasando en la conquista de Toledo, pero desbastando las tierras y fortalezas que encontraba en el camino, entre ellas Mayrit. Isidro al igual que muchos habitantes de la villa decide huir de esta. Acude a Torrelaguna, localidad madrileña ubicada en el nordeste de la provincia, donde residían unos parientes lejanos. Aquí conoce a María Toribia, más conocida como Santa María de la Cabeza, con la que contrae matrimonio.

En el año 1118 Alfonso I “El Batallador” conquista Zaragoza, iniciándose un movimiento que culmina con la expulsión de los Almorávides de la Península Ibérica, por lo que el matrimonio regresa a Madrid. Isidro comienza a trabajar para los Vargas.

Cada amanecer salía a trabajar los campos situados entre las colinas de Carabanchel, las llanuras de Getafe, las orillas del Río Manzanares o las del Jarama.

Como he mencionado con anterioridad la fuente y el oratorio que se construyo junto a esta, y que con posterioridad seria la Ermita del Santo, se encuentran situados en la tierra de labor de los Vargas. La Ermita de San Isidro en encuentra en el Paseo de la Ermita. En el año 1528 la Emperatriz Isabel de Portugal, ordena la construcción de una nueva ermita, por agradecimiento a la curación de su esposo, Carlos V de Alemania y I de España, y de su hijo, el futuro rey, Felipe II, que sanaron de unas fiebres tras beber el agua de la fuente. Esta es la iglesia que inmortalizaría Goya en el cuadro de la Ermita de San Isidro”. La iglesia fue destruida durante la Guerra Civil, pero fue reconstruida respetando la estructura anterior.

Como he señalado anteriormente, la Fuente y la Ermita del Santo, se convirtieron en un centro de peregrinación, y comienzan a celebrarse las Romerías en la Pradera de San Isidro. Los primeros datos conocidos de la celebración de estas romerías se fechan en el año 1575, organizada por la Archicofradía Sacramental de San Andrés. El 29 de abril de 1607, el gobierno de la Archicofradía establece la celebración anual de una procesión a la Ermita el 6 de mayo, en este sentido conviene tener en cuenta, que no se establece que la celebración de la Festividad de San Isidro, tenga lugar el 15 de mayo, hasta el año 1619.

Se reunían en la ermita los cortesanos y los labradores procedentes de Carabanchel que organizaban otra procesión. De esta forma se establece la tradición de celebrar junto a la Ermita, la famosa Romería.

Siglo a siglo, cada 15 de mayo, la Pradera de San Isidro, abandona su habitual calma, para transformarse en un verdadero bullicio de romeros, que acudían a los famosos puestos de botijos, para llenarlos con el agua de la Fuente del Santo, comían las famosas rosquillas, o las gallinejas y entresijos, para montar en el Tio Vivo y marcarse el famoso chotis.

Bibliografía

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Autor del artículo

Cristina Martín San Roque

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