Importante hallazgo arqueólogico sacude los cimientos de la historia. ¿Fue Madrid una colonia griega?

Excepcional me parece esta noticia, que no hace sino confirmar algo que mucho sospechamos desde hace tiempo; y es que la antigüedad de nuestra ciudad es mucho mayor de lo que hasta la fecha le atribuían los historiadores.

El origen agareno de nuestra capital se tambalea ante los cada vez mayores indicios que evidencian que la fundación de nuestra villa y corte es muy anterior a la Era Cristiana.

Así, evidencias antiguas como el descubrimiento de un enterramiento de cronología visigótica en la desaparecida Iglesia de Santa María, en el año 1618, y que los especialistas no se atreven a validar por haber desaparecido tan preciosos restos en el transcurso de casi cuatro siglos, parecen brillar con mayor locuacidad ante estos interesantes descubrimientos arqueológicos.

Las noticias que en nuestro siglo de oro aportaron cronistas tan respetados como el Maestro de Cervantes D. Juan López de Hoyos, o el capellán D. Jerónimo de Quintana cobran visos de verosimilitud, e inician un proceso de recuperación de credibilidad que sobre estas cuestiones les fue arrebatada por la crítica racionalista de los siglos XIX y XX.

Así, López de Hoyos, en su conocida obra “Historia y relación verdadero de la enfermedad, felicísimo tránsito y suntuosas exequias fúnebres de la serenísima reina de España doña Isabel de Valois, nuestra señora… (el título completo es mucho más largo), en la carta que dirige al “Senado” (Ayuntamiento) de Madrid, relata: “Entre las antigüedades que evidentemente declaran la nobleza y fundación antigua de este pueblo, ha sido una que en este mes de junio de 1569 años, por ensanchar la Puerta Cerrada la derribaron, y estaba en lo más alto de la puerta, en el lienzo de la muralla labrado en piedra berroqueña un espantable y fiero dragón, el cual traían los griegos por armas y las usaban en sus bandera, como paresce en las historias y particularmente recopilado por Juan Pierio, libro quince, dice como el clarísimo emperador Epaminondas, griego, traía por bandera un dragón, el cual ponía en las obras y edificios que edificaba de donde inferimos estos tan excelente y superbos muros haber sido edificados por esta tan antigua e ilustrada gente, pues en ellos hallamos sus armas y memoria. Y siendo yo de pocos años, me acuerdo que el vulgo, no entendiendo esta antigüedad, llamaban a esta puerta la Puerta de la Culebra, por tener este dragón labrado bien hondo y con una imágines que en yeso sobre esta culebra se pusieron, se atapó de manera que no pudiera ser visto, Y esto no piense nadie que es lisonja o que los griegos nunca descendieron tan al riñón de España. Pues Ulises, griego descendió tanto, que a la entrada de Tajo en el mar, edificó aquella celebrada ciudad española que de su mismo nombre llamó Ulisípolis, que en nuestro vulgar llamamos Lisbona, etc.”

En una segunda obra de este mismo cronista, “Real aparato y sumptuoso recibimiento con que Madrid (como casa y morada de S.M.) recibió a la serenísima reina doña Aña de Austria, etc.” aparece un grabado con la reproducción del dragón o culebra en relieve que remataba la Puerta Cerrada, cuyo pie la describía de la siguiente manera: “Esta es una figura del dragó que los griegos pusieron, como fundadores de esta tan superba muralla y, vese claro haber sido ellos los que la fabricaron, pues en las puertas principales pusieron sus armas como es en esta puerta que llaman la Puerta Cerrada. Y en la Puerta de Moros, que mira al Setentrión, pusieron una cruz de medio relievo, en lo alto de la puerta con un encasamiento de piedra, la cual señal tuvo aquella sabia gente por pronóstico de mucha felicidad, salud, victoria, triunfo y perpetuo adelantamiento, lo cual se debe conservar y tener en mucho, pues conforme a esto tiene Madrid mayor nobleza de antigüedad que Roma ni muchos pueblos comarcanos”.

Este autor, y otros que le siguieron, como el ya referenciado Gerónimo Quintana, León Pinelo, Vera Tassis o Núñez de Castro, todos autores del siglo XVII, ratificaron la filiación griega de la ciudad de Madrid e incluso se atreven a dar el nombre del fundador, el príncipe Ocno-Bianor, de progenie troyana, e hijo de Tíber, rey de la toscaza y de la adivina Manto, a cuyo honor este príncipe fundador de nuestra villa le otorgaría el nombre de Mantua, y por apellido Carpetana, por ubicarse en pleno territorio de los carpetanos ibéricos.

Quizá, y a raíz de esta y otras excavaciones que se siguen efectuando, nos llevemos una sorpresa mayor, si hacemos caso a estos cronistas del siglo XVII, que llegaron a describir que, al desmantelarse la antigua Puerta de Santa María (perteneciente al recinto amurallado islámico), en las confluencias de las calles Mayor, Factor, y Sacramento, aparecieron en sus cimientos unas placas de metal grabadas en escritura caldea, que aseguraban haberse edificado esa muralla y puerta por, nada menos que, Nabucodonosor, rey de Babilonia.

Habrá que estar atentos.

Información de última hora

¡ Pero qué dislate !

¡ Qué tremendo disparate!

¡ Craso error !

¡ Qué gran equivocación !

Madrid no debe a los griegos su fundación

¡ Si es la Atlántida de la que hablaba Platón !


De los Santos Inocentes acaba la jornada

damos con ello fin a nuestra bufonada

Si vuestra sonrisa hemos conseguido

habremos alcanzado nuestro objetivo.


La Gatera os desea Felices Fiestas a todos.

29 de diciembre 2009

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La Gatera de la Villa La Gatera

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