El Hotel del Negro: Leyenda y Realidad

Hagamos un viaje en el tiempo. Año: 1900. Lugar: el final del populoso barrio de Tetuán de las Victorias, en el punto en que la carretera de Francia daba un giro en su trazado, en camino a Fuencarral [1], justo antes del arranque de la bifurcación que, desde aquí, conduce a la vieja aldea de Chamartín de la Rosa [2], a cuyo término municipal pertenecen los terrenos que estamos recorriendo. La mayor parte del lugar no son más que montículos y espacios sin edificar, salvo alguna chozilla que otra, y algunos tiovivos y otras atracciones infantiles [3].

La construcción más destacada del lugar en aquella época era un edificio, conocido como el Hotel del Negro, en el que funcionaba un próspero negocio, que terminó extendiendo su nombre a la zona en que se levantaba.

El edificio, de tres plantas, tenía su fachada principal en forma de chaflán curvilíneo, estando la puerta principal en el mismo. En la primera planta destacaba un amplio mirador, flanqueado por dos pilastras a cada lado, ocupando el resto de esta altura tres balconcillos en cada lado. El segundo piso tenía abiertos varias ventanas dobles con arco de medio punto, semejantes a los antiguos ajimeces medievales. Finalmente, una torrecilla completaba el conjunto del edificio, a modo de mirador. Tenía también un pequeño jardincillo en el que se extendías varias mesas, y diversas dependencias anexas [4].

Junto a su puerta estaba la parada del tranvía, concretamente el nº 7, perteneciente a la Compañía Madrileña de Urbanización, cuyo trayecto unía los límites del Madrid de antaño con los viejos pueblos: Cuatro Caminos – Chamartín de la Rosa – Fuencarral.

Leyenda y realidad de un nombre

Según la leyenda, de las que tampoco se libró el Hotel del Negro, el propietario del establecimiento era un hombre de color, del que se decía, era descendiente directo de los fundadores de Tetuán, no sabemos si del barrio próximo o de la ciudad marroquí de ese nombre.

La realidad, que siempre es menos atractiva que la leyenda, nos dice otra cosa muy distinta. El primero que nos aclara el origen de tan sonora denominación es, nada menos, que el artífice de la Ciudad Lineal: D. Arturo Soria Mata. En un texto firmado en la publicación "La Ciudad Lineal" en el año 1900, se cita, en una dura crítica a su actitud, a un diputado llamado Domingo Negro, al que presenta como dueño de un hotel en la “bifurcación de las líneas de Chamartín y Fuencarral” a Rosa y Fuencarral.

¿Sería posible que la denominación de Hotel del Negro viniese por el apellido del político citado? Si nos atenemos a un anuncio de una vaquería, reproducido bajo estas líneas, diríamos que sí, ya que el punto en el que ubica el llamado aquí "Hotel del Sr. Negro", lo que confirma la opción del apellido, es inequívoca.

Pero todo requiere una confirmación, y la encontramos en otro anuncio, publicado el 5 de agosto de 1922, concerniente a una subasta extraordinaria de las propiedades del citado Domingo Negro, ya fallecido, donde se cita, de nuevo, un hotel situado en la ramificación de carreteras antes señaladas. Si sumamos a esto otras denominaciones vistas en la prensa de entonces, como "Hotel de Negro", o "Casa de Negro", esta hipótesis sale más que confirmada.

Gloria y declive del Hotel del Negro

El lugar en el que fue construido el edificio no podía ser mejor. Por un parte, allí coincidían los vecinos de Tetuán de las Victorias y de Chamartín de la Rosa, quienes serían sus “parroquianos” más habituales, quienes hacían aquí sus fiestas y diversiones. Por otro lado, el hotel se hallaba en el camino que tomaban las comitivas fúnebres que se dirigían al desaparecido cementerio de Chamartín [5], siendo habitual que familiares y allegados parasen a la vuelta de los sepelios a merendar allí. Clientela, visto lo visto, no le faltaba a diario.

Pero no sólo vivía este local de lo ya comentado, el Hotel del Negro era habitual punto de partida, cuando no lo era también de llegada, de pruebas deportivas organizadas, entre otros, por el Club Ciclista de Chamartín de la Rosa, con rutas por pueblos cercanos, llegando en ocasiones hasta El Molar, San Agustín del Guadalix o Colmenar Viejo. Es de suponer que el establecimiento se llevaría sus buenos beneficios a costa de los ciclistas y de los curiosos y aficionados que acudían a seguir las carreras.

Mientras tanto, Madrid crecía y su sombra avanzaba a pasos agigantados hasta Chamartín de la Rosa, cuyo término municipal ya estaba irremediablemente destinado a fusionarse con la metrópoli matritense. Los proyectos de prolongación del Paseo de la Castellana, proyectado en 1933 y ejecutado en la década siguiente, iban a suponer la conexión de la urbe matritense con el municipio chamartinero, cuya anexión a la capital se produciría el 5 de junio de 1948.

La sentencia de muerte para el Hotel del Negro vino con la construcción de la actual plaza de Castilla, cuyo propósito era mejorar la imagen de la entrada a Madrid. La situación del edificio, prácticamente en el medio, estorbaba completamente al proyecto. En enero de 1953 la piqueta convirtió el viejo edificio en escombros, relegando su nombre al olvido. Tan sólo los más antiguos de la zona, de los que ya van quedando pocos, tienen algún recuerdo del viejo Hotel del Negro.

Fotografía por Mario Sánchez.

Fuentes Consultadas

  • MONTOLIÚ CAMPS, Pedro. “Madrid en la Guerra Civil: los protagonistas”. Sílex Ediciones. Madrid, 1999.
  • SÁNCHEZ VIGIL, Juan Miguel y DURÁN BLÁZQUEZ, Manuel. “Madrid en Blanco y Negro”. Espasa Calpe. Madrid, 1992.
  • Diario “ABC”
  • Diario “La Voz”
  • Publicación “La Ciudad Lineal”

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Autor del artículo

Mario Sánchez Cachero

Comentarios

Emilio Perez Garcia(hace 3 años)

Yo coincido con Francisco. Toda mi vida he oido que el Hotel del Negro era un prostibulo de lujo. Es mas, un vecino que era taxista en los años 20, contaba que llevaba a personajes famosos al mencionado Hotel.

Juan Antonio Jiménez(hace 4 años)

Hola Bea,
Efectivamente, el artículo se público el 16 junio 2010 y en el número 3 de la revista ( http://www.fotomadrid.com/verRevista/3 ).
Mario Sánchez Cachero, es miembro de La Gatera de la Villa desde sus comienzos y siempre documenta sus artículos de forma exhaustiva. Estoy seguro que si hubiera cogido la foto de tu blog, hubiera indicado la procedencia original de la imagen, así como citado que la había visto publicada en www.beaburgos.com
Pero Bea, que además, es que no nos cuesta nada poner un enlace a tu web. No veas malicia en nuestros actos. Y prueba de ello, es que en numerosas ocasiones te hemos apoyado a través de las redes sociales, tanto en el Blog de Tetuán como en tu otra web.

BeaBurgos(hace 4 años)

Hola!
No sé de cuándo es esta entrada, pero imagino que es posterior a aquel post que yo colgué en febrero del 2010, en el que reproduje esa foto del Hotel del Negro en 1910 que incluyes.
La imagen es de Laureano Montero y la tomé del libro Madrid en Blanco y Negro, como bien dices, aunque no estaría mal que, además de citar la fuente original, ya que la empleas, enlazaras a la fuente del blog de donde la tomaste la imagen.
La fuente original es esta: http://www.beaburgos.com/2010/02/la-antigua-plaza-de-castilla-el-hotel.html
Gracias!
Un abrazo,
Bea

Mario Sánchez Cachero(hace 4 años)

Hola Francisco.

Poco después de publicarse este artículo me hicieron el mismo comentario, por lo que algo de verdad hay.

Gracias por comentar.

Francisco(hace 4 años)

La investigación que has realizado es concluyente, pero como curiosidad te comento que los mas viejos de mi barrio de nacimiento, Chamberí, gente nacida entre los años 1900 y 1920n en los años 50 comentaban que el hotel del Negro, como ellos lo llamaban, era un prostíbulo de cierto nivel.
¿Hay algo de verdad en ello? Saludos

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